Una rutina para proteger tu vida digital
Pensamos en la seguridad digital cuando recibimos un mensaje sospechoso, escuchamos sobre una nueva estafa o enfrentamos un problema con alguna cuenta. Sin embargo, proteger nuestra información no debería comenzar después de una situación de riesgo.
La ciberhigiene funciona mejor cuando se convierte en una rutina.
No necesitás ser una persona experta en tecnología ni dedicar horas a revisar tus dispositivos. Cinco minutos pueden ser suficientes para detectar accesos desconocidos, eliminar riesgos y fortalecer la protección de tus cuentas.
Minuto 1: revisá los accesos a tus cuentas
Ingresá a la configuración de seguridad de tu correo electrónico, redes sociales o aplicaciones importantes.
Revisá:
- Los dispositivos que tienen una sesión abierta.
- Las ubicaciones o accesos recientes.
- Las aplicaciones vinculadas con tu cuenta.
- Los permisos que ya no necesitás.
Cuando encontrés un dispositivo que no reconocés o una sesión antigua, cerrala desde la configuración.
Minuto 2: comprobá tus contraseñas
Preguntate:
- ¿Estoy utilizando la misma contraseña en varias cuentas?
- ¿Mi contraseña contiene nombres o fechas fáciles de adivinar?
- ¿La tengo escrita en una nota visible o guardada en un mensaje?
- ¿La he compartido con otra persona?
Las contraseñas deben ser largas, únicas y difíciles de relacionar con la persona. Un gestor de contraseñas puede ayudar a crear y almacenar claves distintas sin necesidad de memorizarlas todas.
No es necesario cambiar constantemente una contraseña segura solo por rutina. Lo importante es cambiarla cuando exista sospecha de exposición, cuando se haya compartido o cuando se utilice también en otro servicio.



Minuto 3: activá una segunda barrera
Revisá si tus principales cuentas permiten activar la verificación en dos pasos.
Esta función solicita una comprobación adicional al iniciar sesión. Así, una contraseña deja de ser la única barrera de protección.
Comenzá por las cuentas que pueden permitir el acceso a otras:
- Correo electrónico.
- Aplicaciones financieras.
- Redes sociales.
- Servicios de almacenamiento.
- Plataformas de compras.
Activar esta medida puede dificultar el acceso no autorizado incluso cuando una contraseña ha sido comprometida.
Minuto 4: actualizá y limpiá
Revisá si tu celular, computadora o aplicaciones tienen actualizaciones pendientes.
Además, aprovechá para eliminar:
- Aplicaciones que ya no utilizás.
- Extensiones desconocidas del navegador.
- Archivos descargados que no necesitás.
- Permisos innecesarios de cámara, micrófono o ubicación.
Menos aplicaciones y permisos innecesarios significan menos espacios que debés vigilar.
Minuto 5: observá antes de hacer clic
Antes de abrir un enlace o archivo, hacete tres preguntas:
- ¿Esperaba recibir este mensaje?
- ¿Conozco realmente al remitente?
- ¿Me están presionando para actuar con urgencia?
Los mensajes fraudulentos suelen aprovechar emociones como el miedo, la curiosidad, la urgencia o la ilusión de obtener un beneficio. El MICITT destaca que el sentido común y las pequeñas acciones diarias son parte fundamental de la prevención frente al fraude digital.
Si algo genera duda, evitá abrir el enlace y verificá la información directamente mediante el canal oficial de la institución.
Una rutina que se convierte en hábito
La ciberhigiene no consiste en vivir con temor a la tecnología. Consiste en utilizarla con atención.
Podés realizar esta revisión:
- Al inicio de cada mes.
- Después de cambiar de celular o computadora.
- Luego de instalar una aplicación nueva.
- Cuando recibás una alerta de acceso.
- Si sospechás que alguna contraseña pudo quedar expuesta.
Cinco minutos no eliminan todos los riesgos, pero sí pueden ayudarte a encontrar señales que normalmente pasarían inadvertidas.
Tu reto Clic Seguro
Antes de terminar el día:
- Revisá las sesiones abiertas de tu correo.
- Activá la verificación en dos pasos en una cuenta.
- Eliminá una aplicación que ya no utilizás.
- Confirmá que tus dispositivos estén actualizados.
- Compartí estos consejos con una persona de confianza.
Clic Seguro
La seguridad digital no empieza con una emergencia. Empieza con un buen hábito.
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